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Si entendemos al Diseñador
como un “operador cultural” y no un mero “traductor” de
mensajes ajenos podremos dimensionar la complejidad
que implica su formación en un momento de cambio
de paradigmas. Se trata aquí de formar profesionales
capaces de detectar nuevos ámbitos y modos de
decir. Capaces, también, de comprender la complejidad
de los diferentes géneros en los que la comunicación
se desarrolla. Así mismo, es necesario para
el profesional comprender el rol del usuario, de aquel
que, lejos de una supuesta actitud pasiva, tiene un
rol activo en la construcción de sentido y que
leerá los textos en diferentes contextos y en
relación con otros textos, que podrá optar
por tomarlos, desecharlos, reinterpretarlos, refutarlos,
recordarlos u olvidarlos, independientemente de los
deseos y aspiraciones del diseñador.
Los nuevos desarrollos, en todos los ámbitos de
actividad cultural, que han tenido lugar como consecuencia
de los avances tecnológicos han ampliado el campo
de injerencia para el Diseño Gráfico, así mismo
los desarrollos teóricos en el campo de la comunicación
y particularmente en el de la comunicación visual
han permitido volver la mirada hacia el campo disciplinar
desde otros campos de conocimiento.
Hoy es casi imposible predecir cuál es el rumbo
que tomarán los medios y los modos comunicacionales,
cuál será el contexto en el cual jugarán
su rol, por lo tanto la formación profesional
debiera tender más hacia una capacidad crítica
capaz de analizar y comprender el entorno para poder
luego intervenir en él y con él que a sostener
un status quo profesional.
La formación de profesionales cuyo entorno de
desarrollo profesional podemos, no sin cierto grado de
incertidumbre, suponer pero cuyos posibles paradigmas
desconocemos, debe poder colocarse por delante de los
mismos, es decir, debe anticiparse a la vez que participar
en su construcción.
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Proponemos, entonces,
formar un profesional que:
- sea consciente del rol que debería desempeñar
para responder responsablemente a las demandas de la
sociedad toda, en la cual se encuentra inserto y en cuya
conformación participa.
- con autonomía intelectual para tomar posición
frente a los acontecimientos sociales que surgen en su
entorno.
- con sólidos principios éticos, y un manejo
consciente del producto de diseño como portador
de significados, de su dimensión existencial y
de su participación en la conformación
del imaginario de la sociedad en la que se insertan.
- con capacidad para dar solución a problemas
de Diseño de alta complejidad que demandan por
una formación cuya profundidad permita trascender
la mera resolución de la pieza gráfica
e incursionar en las áreas de planificación
y estrategia comunicacional.
- con flexibilidad para integrar equipos interdisciplinarios
en una tarea de Diseño que se torna cada vez más
compleja.
Así enunciados estos objetivos pueden parecer
demasiado ambiciosos, pero creo que como “profesional” de
la enseñanza de la disciplina no puedo resignar
ninguno de ellos.
Mi compromiso es con la enseñanza en cuanto a
la reflexión continua sobre el campo disciplinar
y sobre las estrategias didácticas que me permitan
acompañar a los estudiantes en su propia construcción
del conocimiento. |